Si 2025 fue el año de los pilotos de agentes, 2026 está siendo el de ponerlos a cargo de procesos completos, con humanos supervisando por excepción, no por defecto.
Los patrones que vemos consolidarse en la industria: colas de trabajo donde el agente procesa y el humano revisa muestras; permisos granulares por herramienta; y evaluación continua contra métricas de negocio, no solo de modelo.
También se consolidó una lección incómoda: los agentes amplifican la calidad del proceso que automatizan. Proceso claro, agente confiable; proceso ambiguo, caos más rápido.
Nuestra apuesta para el resto del año va por ahí: menos demos espectaculares, más procesos aburridos funcionando solos. Lo aburrido es lo que escala.