Un despacho de servicios profesionales tenía un cuello curioso: cada lunes, el equipo senior perdía la mañana contestando preguntas del equipo junior sobre precedentes, formatos y criterios internos.
Construimos un copiloto conectado a su repositorio documental y a su sistema de expedientes. El junior pregunta en lenguaje natural; el copiloto responde con el criterio interno aplicable, cita el expediente de referencia y (cuando el caso es nuevo) arma el borrador de consulta para el senior.
Las mañanas de lunes volvieron a ser de trabajo facturable. El dato que más nos gustó: los seniors ahora alimentan al copiloto con criterios nuevos, porque ven el retorno inmediato de documentar.
Un copiloto no reemplaza el criterio experto: lo distribuye. Esa es la meta correcta.