Una distribuidora con 200 empleados nos buscó con un problema conocido: su equipo de soporte contestaba las mismas 40 preguntas todos los días, y las respuestas dependían de quién contestara.
Construimos un asistente RAG conectado a sus manuales, políticas y catálogo. La diferencia contra un chatbot genérico está en los detalles: cada respuesta cita el documento del que salió, el índice se actualiza solo cuando cambia un manual, y las preguntas sin respuesta confiable se derivan a un humano en vez de inventarse.
El resultado a ocho semanas: el 62% de las consultas internas se resuelven sin escalar, y el equipo de soporte dedica las tardes a los casos que de verdad necesitan criterio.
La lección que repetimos en cada proyecto: la calidad de un RAG es la calidad de sus fuentes. Dedicamos las dos primeras semanas a limpiar y estructurar documentos, y esa fue la mejor inversión del proyecto.